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Enfermedad degenerativa discal

Centro de la columna Vertebral : 27 Noviembre, 2015 10:00 am

La correlación entre el disco intervertebral degenerado y el dolor lumbar aún permanece incierta. La alta frecuencia de hallazgos de imagenología en la población general de discos lumbares degenerados en individuos asintomáticos es evidencia en contra de la relación obligada de causa-efecto.

Cada deporte realiza demandas particulares en la columna lumbar, y por ende, sobre los discos intervertebrales. Hay que tomar en cuenta que se desarrollan grandes fuerzas en el disco durante las maniobras de deportes.

Se pueden desarrollar también grandes fuerzas compresivas en deportes como el boliche, cricket, béisbol, tenis, las cuales pueden ser disminuidas con un adecuado entrenamiento.

En deportes, como el fútbol americano, la columna lumbar puede registrar cargas compresivas de más de 8,600 newtons, exponiendo a estos deportistas a microtraumas repetitivos.

Pero el deporte donde se encuentra mayor concentración de fuerzas compresivas sobre la columna lumbar, es en los levantadores de pesas, en quienes el promedio de fuerzas compresivas puede llegar a ser mayor de 17,000 newtons (aunque este grupo de deportistas no son los que reportan la tasa más alta de frecuencia de dolor lumbar), principalmente en los discos de nivel L4/L5, si bien se puede encontrar el proceso degenerativo discal en estos deportistas en los niveles lumbares altos, mientras que en jugadores de fútbol soccer se concentra el hallazgo en los espacios de L4 a S1.

Hay que recordar que una unidad Newton equivale aproximadamente a 100 gramos [N = 0.1 k].

Algunos estudios han sugerido que existe una asociación entre hallazgos radiográficos específicos y la probabilidad de desarrollar dolor lumbar.

El hallazgo radiográfico que con mayor frecuencia se relacionó con dolor lumbar fue la disminución de la altura del espacio intervertebral, sin importar si fue detectada al inicio del estudio o al seguimiento.

Además, mientras más fuera el número de niveles involucrados, mayor la probabilidad de que los atletas padecieran de dolor lumbar.

También se ha encontrado que la disminución de la intensidad de la señal en los discos intervertebrales lumbares en estudios de resonancia magnética se correlaciona con dolor lumbar tanto en atletas como en individuos no atletas, así como también se ha encontrado que una configuración vertebral anormal (definida como un incremento en el diámetro anteroposterior, presumiblemente por formación de un osteófito), y la degeneración de las placas cartilaginosas de los cuerpos vertebrales, también se correlaciona con un mayor riesgo de padecer lumbalgia.

El tratamiento conservador de dolor lumbar de origen discógeno se enfoca principalmente en los protocolos de medicina física, individualizando las características de cada deporte, mientras que las inyecciones por infiltración o intradiscales son un tema de controversia.

A pesar de la ausencia de pruebas específicas, la aplicación de esteroides epidurales continúa siendo una opción por demás popular, aunque hasta el momento no ha habido reportes de su eficacia en deportistas. Otras opciones, como los tratamientos térmicos intradiscales son altamente controversiales.

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